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¿Por qué mi hijo no quiere ir a terapia?

La relación con el terapeuta, el entorno en el que se desarrolla la sesión, o el tipo de actividades que se desarrollan en ellas pueden hacer que tu hijo deteste ir a terapia.

Hacer que los pequeños se sientan bien durante la realización de sus terapias, no es fácil, sin embargo es un pilar importantísimo a la hora de ver resultados.

Incluso en los momentos más duros de cada sesión, si el terapeuta plantea la sesión de manera en la que el pequeño se sienta tranquilo, si la relación entre el terapeuta y el paciente es una relación de confianza, si el niño se siente seguro con la persona que le trata y recibe un trato paciente y cercano, la predisposición del niño hacia la terapia será infinitamente mejor, que si por el contrario las relaciones entre terapeutas y paciente son distantes o el niño no se encuentra cómodo en el entorno en el que estas sesiones tienen lugar.

Sabemos que para los niños con Sanfilippo crear un entorno en el que ellos se sientan tranquilos y confiados es clave para lograr la participación del pequeño en la actividad en cuestión, así como también evita el sentimiento de rechazo u ansiedad ante la asistencia a dichas terapias.

Como ya sabéis en Stop Sanfilippo ofrecemos ayudas para la realización de terapias (fisioterapia, hidroterapia, equinoterapia, logopedia, terapia ocupacional….) y cuando preguntamos a las familias por el desarrollo de dichas sesiones, la mayoría de experiencias que podemos calificar de positivas vienen de aquellas familias que han encontrado un terapeuta con el que sus hijos conectan.

Tenemos el caso de Sandra con su terapeuta María, (terapia ocupacional) donde Sandra recibe una atención personalizada. Cada vez que Sandra hace una actividad, María reconoce a Sandra lo que ha hecho bien y lo celebra con ella, lo que transmite a la pequeña una gran seguridad en ella misma y la anima a seguir trabajando.

Elena, madre de Lucas nos contaba hace poco que Lucas va siempre muy animado a su terapia ocupacional, que para él es fundamental acudir ya que mejora su capacidad de comunicarse y que le encanta ir con sus terapeutas con los que tiene una muy buena relación.

Lucas en una de sus sesiones de terapia.

Hacer que las terapias tengan sentido para los pequeños hace que el tiempo se les pase más rápido y que sean mucho más participativos en ellas. Algo tan simple como incorporar pelotas de colores a la sesión de hidroterapia de Leire hace que la pequeña afronte la hora de ejercicios como algo mucho más lúdico.

En el caso de Cristian con ayuda de sus terapeutas realiza actividades montado a caballo para mejorar su postura corporal, su padre nos cuenta como la relación con las terapeutas es excelente y que pese a que algunos días se queja un poco porque le hacen trabajar cada vez un poco más en sus sesiones, está muy contento montando a caballo y que como padres están muy contentos con los resultados que está logrando esta terapia.

Cristian equinoterapia StopSanfilippo
Cristian en una de sus sesiones de equinoterapia.

Con estos ejemplos vemos que no sólo el tipo de terapia es importante, o el tipo de actividad que realicemos, si no que también es importante el cómo se lleve a cabo, de esto dependerá la obtención de buenos resultados y sobre todo se facilitará la vida al paciente o usuario.

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